Utilizamos lenguaje inclusivo el, la, e y x aleatoriamente

Vivimos en la era de la inmediatez consecuencia del avance de la tecnología y la interconexión global que el mundo de consumo nos impone.

Desde estar pendiente de si tu chongue o vínculo te responde hasta si tus pedidos de “Llega Hoy” ya vienen en camino y el mapita con la moto que te trae la comida.

Solo pensemos el cambio que estamos atravesando en los últimos dos o tres años con la compra compulsiva gracias a la evolución tecnológica.
En 2019 viaje por primera vez a Estados Unidos y entré en una vorágine de compras compulsivas gracias al beneficio del Prime, y en solo 15 días mi habitación de hotel compartida con un amigo estaba en las siguientes condiciones:

Recuerdo que en ese entonces no teníamos en nuestro país un servicio de estas características, no existía el filtrado por tiempo de entrega del principal e-commerce local.

Debemos empezar a detectar cuanto estamos dejando de lado acerca del cuidado del medio ambiente con el constante uso de paquetería, bolsas, papeles, contenedores plásticos, film, cubiertos de plástico y si bien se incrementó el uso de la bicicleta por parte de los trabajadores de entregas de comida, cuántos otros factores implican que tu paquete llegue a tiempo. 

Las motos, la ampliación de flotas de logística que genera más polución, y para que tu paquete llegue el mismo día o al día siguiente muchas veces estos transportes se destinan especialmente y no están llenos al 100% de la capacidad y si tuvieran mayor flexibilidad en el tiempo de entrega podrían enviarse sólo cuando están llenos y bajar la cantidad de viajes que realizan.

Y qué hacemos después con todos estos desechos colaterales que implica nuestra necesidad de consumo inmediato. A veces se piden productos que ocupan mucho menos espacio que una caja y de igual manera el comercio está obligado a utilizarla. Ya vimos casos en el sistema de comercio del correo oficial que muchos pedían una lata de atún y eso implicaba el gasto de la caja y el relleno para que no se rompa.

Hace unos años Cheyca Parker me hizo conocer las botellas del amor para separar plásticos y me hizo pensar en cuánto plástico se genera en la oficina, no solo por el delivery sino por el consumo de galletitas, alfajores, caramelos, etc. Pase a recorrer los pisos y los diferentes sectores y me di cuenta que en ella no había políticas de reciclado, todo iba a la misma bolsa, orgánico e inorgánico, comida y papeles de oficina en un mismo lugar. Que horror.

Estamos atravesando una constante vorágine entre la impulsividad y la ansiedad que nos lleva incluso a aceptar como positiva que exista por ejemplo una aplicación de Kioscos que te traiga la golosina o la gaseosa porque te da fiaca caminar siendo consciente que tenes uno posiblemente en 100 metros alrededor tuyo. Y peor si te pones a pensar que ya de por si bajaste a recibir el paquete y que no te costaba nada caminar 50 metros sin siquiera cruzar de vereda.

Qué hábitos podemos cambiar:

  • Hacer pedidos con conciencia en plazos de entrega normales y agrupando artículos en una misma entrega.
  • Comprar en comercios cercanos
  • Rechazar el ofrecimiento de los descartables, bolsas, cubiertos, condimentos.
  • Adoptar el traslado propio de botellas, cubiertos de bolsillo, vasos, servilletas.
  • Llevar un contenedor de plástico para comprar en el local de comida por peso
  • Llevar un vaso térmico a la cafetería
  • Llevar frascos a las dietéticas para comprar condimentos sueltos
  • Promover políticas de reciclado de plásticos, papeles y cartones en la oficina y en casa.
Acerca del autor

Leandro Cura

Periodista en construcción, motivando a vivir mejor cada día. Amor Libre, Medio Ambiente, SSC

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.