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Poco creíble el puerperio que dura los tan famosos cuarenta días post parto.

Como si al día cuarenta y uno ya estuvieras radiante, sin ojeras, con la vulva y la panza en su lugar, acostumbrada a dar la teta, sin dolor en el cuerpo, emocionalmente estable y sin cansancio.

Entonces vemos como la cruda realidad, no se condice para nada con los tiempos y las lógicas que desde la medicina se proponen.

¿Qué se espera de la puérpera?

¿Qué espera tu compañero sexo afectivo, quien no nos olvidemos tambien esta conociendose como padre primerizo, tal vez?

¿Cuánto se nos presiona a tener que volver a ser la misma de antes? 

¿Cuánto nos presionamos nosotras con nosotras mismas? 

¿Es acaso posible?

¿Es la sociedad y les otres presionandonos? 

¿O somos nosotras que nos cuesta  aceptar o adaptarnos a esta nueva vida que se transformó completamente?

El médico a los cuarenta días te recibe con la tan preciada noticia, “¡¡ya puede volver a tener sexo!!” Ah si, mira vos, ¡justo lo que me interesaba!

Sexo, penetración, ¿de que está hablando señor?

Mi vagina se acaba de expandir para que un bebe salga a través de ella, y si no fue así, en mi vientre hay puntos delicados para los que ningún tipo de penetración estaría copada.

Y ahí es donde me pregunto, ¿acaso todo gira en torno a la sexualidad falocéntrica? Qué reduccionismo al que estamos acostumbrados. Que triste. 

¿Desde qué momento se construyó a la sexualidad sólo desde la visión de que el placer nos lo da el falo erecto? ¿Acaso crecimos únicamente con el amor hacia el falo, como el único capaz de darnos placer?

¿Dónde queda el placer de la caricia, del olor, del descanso, de la música, de una rica comida?

¿Y cómo no reconocer el placer de tener a nuestros cachorritos cerca?

Su piel suave y calentita, su aliento a leche, sus ojos dulces observándote, sus manos buscando tu cuerpo, acariciando, mordiendo, lamiendo, trepando, necesitando…

¿Reconocemos cuánto de nuestra sexualidad está compartida con nuestra cría?

Puérperas tan necesario como amamantar a nuestro bebe, es hacerle saber al de al lado ya sea compañero o familia, que en estos momentos no podemos con nada, con nada más que no sea atender al cachorrito, que ya eso esta implicando mas de lo que imaginábamos.

Y está perfecto, no necesitamos estar para nadie más. ¡VA, PARA NOSOTRAS TAMBIÉN!

La sexualidad primaria es la base de una vida sana fisiológica y psíquicamente, autorregulada, con amor, empatía y compasión por los demás, desde la hermandad y la comunidad de sabernos humanos compartiendo la tierra, colaborando, conviviendo…

¿La presión está solo en nosotras o realmente existe una invisibilización de la magnitud de lo que sucede en el ser mujer luego de dar a luz…?

 Y, si no queres tener sexo, esta perfecto que no quieras hacerlo. Levanta la voz una vez más, o por primera vez y recordáselo a quien lo necesite…

NO QUIERO TENER SEXO.

Acerca del autor

Florencia Trias

Flori es Bailarina e Investigadora Somática, Mamá, Doula y Artista Libidinal. Encuentra en la expresión la posibilidad de transformar el mundo, le apasiona el estudio del cuerpo, la profundización en lo intangible que nos conforma, y la potencialidad de cada humanx. Danza e investiga sobre sexualidad como una apuesta re-evolucionaria a habitarnos cada día más sana y placenteramente, acompaña a mujeres en sus portales sexuales, visibilizando y construyendo para la recuperación de la sabiduría orgánica sexual de lxs cuerpxs.

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